BLACK-BASS

 

Nombre científico: Micropterus salmoides

Rasgos característicos

También se le denomina «Perca americana», haciendo honor a su origen: Estados Unidos.

Tiene la aleta dorsal ( dividida en dos partes, siendo la primera de espina rígida, con la que se protege del ataque de otros peces; su boca es grande, el lomo de color verde oscuro, los costados oliváceos y la panza blanquecina.

Aguas que habita

Tiene preferencia por las aguas tranquilas y cálidas. El macho defiende los huevos del nido y protege a sus pequeños durante cierto tiempo. Vive en cardúmenes y a medida que va creciendo va abandonando el grupo, habiendo ejemplares que viven en solitario, exceptuando la época de freza. En invierno se retira a fondos profundos.

Modo de vida

Es muy voraz, siendo su dieta, insectívora cuando es joven, pasando a macro carnívora cuando llega a adulto, etapa en la que se alimenta de mini tallas, cangrejos, ranas, etc...

Desova desde abril a julio en aguas más frías, siendo la temperatura ideal para la reproducción entre veinte y veintidós grados.

Lo podemos pescar en e Pantano del Negratín

INTRODUCCIÓN.

             Desde que en la primera mitad del siglo XX comenzaran los primeros trabajos de introducción y aclimatación de la especie piscícola black bass de boca grande (Micropterus salmoides) en las aguas continentales españolas, este centrárquido procedente de Norteamérica se ha extendido de manera generalizada por toda la geografía peninsular, alcanzando en Andalucía un desarrollo poblacional bastante notable.

Este desarrollo ha sido posible, entre otros factores, a la existencia de numerosos embalses, siendo Andalucía la Comunidad española con un mayor número de estas masas de agua repartidas por su geografía (más de 150). Este tipo de hábitat antropizado tiene una tipología común en cuanto a régimen hidrológico, características fisicoquímicas de sus aguas, así como la existencia de vegetación y estructuras sumergidas que ofrecen un nicho ecológico adecuado para albergar a estas poblaciones piscícolas.  

Además, el clima mediterráneo típico de nuestras latitudes es muy apropiado a los requerimientos biológicos de la especie,  con unas variables climáticas medias muy similares a las de los estados norteamericanos donde esta especie alcanza mayor desarrollo. Este aspecto ha favorecido aún más la aclimatación de la misma a nuestras aguas.  

            Paralelamente al desarrollo poblacional de la especie, ha crecido el interés social de su aprovechamiento como especie de pesca deportiva, contando hoy en día con un gran número de pescadores deportivos que practican modalidades de pesca basadas exclusivamente en este pez. Este hecho ha generado una demanda de artículos de pesca especializados, forjándose así un importante mercado que crea y consolida de manera continuada diferentes puestos de trabajo.  

Asimismo, la presencia de buenas poblaciones de black bass en determinados embalses ocasiona las visitas periódicas a estas zonas, generalmente de carácter rural, de aficionados a este tipo de pesca, lo que de manera indiscutible, favorece la economía de estos núcleos de población.

    JUSTIFCACIÓN Y OBJETIVOS.

             El principal objetivo del presente trabajo es mostrar la importancia del black bass en Andalucía estudiada desde diferentes puntos de vista, así como puntualizar algunos criterios básicos de gestión apropiados para la especie y respetando siempre la biodiversidad de nuestras aguas.

             La información aportada por este estudio pretende promover una actitud de mayor protección con respecto a la especie piscícola en cuestión con el fin de mantener las poblaciones de la especie existentes en la generalidad de embalses andaluces, así como mejorar la de determinados escenarios.

Se comenzará con el estudio biológico de la especie, para así poder basarnos en una información objetiva que nos permita obtener unas conclusiones y unos criterios de manejo basados en esa objetividad y adecuados a la realidad ecológica y socioeconómica de nuestra Comunidad Autónoma.

 

2.      CARACTERÍSTICAR BIOLÓGICAS Y DISTRIBUCIÓN DEL BLACK BASS DE BOCA GRANDE (Micropterus salmoides).

En primer lugar, es conveniente aclarar la cuestión en torno al vocabulario empleado en España para nombrar a este pez.

Originariamente, surgieron traducciones literales, tanto del inglés como del francés, tales como lubina negra, perca negra y perca americana, las cuales no han tenido demasiada difusión; por otro lado, hay que decir que el empleo de estas voces genera confusión sobre la auténtica naturaleza de la especie ya que, como se ha dicho, este pez es un centrárquido y no un pércido, como lo son las percas, o un serránido, como lo son las lubinas. Actualmente, el nombre más empleado por todo el territorio español es el de black bass, a veces también bass, siendo ambas formas copias exactas de vocablos anglosajones. La utilización del primer término, rigurosamente hablando, no es del todo exacta ya que en Norteamérica se emplea, de manera formal, para  designar al conjunto de especies y subespecies que pertenecen a este género (M. salmoides, M. dolomieu, M. punctulatus, etc.). Así, la especie Micropterus salmoides, que es la existente en España, se denomina en su país de origen de diversas formas, siendo las más frecuentes largemouth bass o simplemente bass. En cualquier caso, la difusión actual del término black bass para designar en España al Micropterus salmoides  es tal, que sería prácticamente imposible cambiarlo por otro más adecuado. 

Sin embargo, a pesar de no haber nombrado a este centrárquido con una voz propia de nuestra lengua, y sumándonos a la opinión de Llatjós (1980), consideramos interesante, al menos, castellanizar la voz anglosajona black bass de forma que se escriba, en castellano, como suena, es decir, blacbás.  

Existen ya algunas publicaciones en castellano que han utilizado este último término; no obstante, para el presente trabajo se ha empleado el nombre de black bass, o bass, tal y como lo hace actualmente la lengua castellana para designar a la especie de boca grande, pues la Real Academia Española aún no ha incluido la castellanización del término en su diccionario.

2.1. Clasificación. Familia Centrarchidae.

 El black bass de boca grande (Micropterus  salmoides) es una de las 27 especies que componen la familia de los Centrárquidos, que, en unión con la de los Pércidos y Morónidos, constituyen las tres familias pertenecientes al orden de las Perciformes que habitan en las aguas continentales europeas; aunque en realidad todos los Centrárquidos que habitan en Europa proceden de la aclimatación de especies norteamericanas a finales del siglo XIX.

En la clave de las familias se los separa de los Pércidos porque, en vez de dos, tienen tres espinas en su aleta anal antes de los radios blandos. A su vez, se diferencian de los Morónidos, porque éstos tienen dos aletas dorsales, y en cambio los Centrárquidos sólo tienen una.

La solitaria aleta dorsal de las especies de esta familia está formada por dos partes completamente diferentes. La delantera, sostenida por radios espinosos, y la posterior, que es más alta, tiene radios blandos. Las escamas que cubren su cuerpo son lisas, a diferencia de los Pércidos, que las tienen muy rugosas. En los opérculos hay una corta espina. 

Los Centrárquidos importados desde Estados Unidos a Europa se agrupan en dos géneros: por un lado el género Micropterus, con tres[1] especies principales, todas ellas black bass (black bass de boca grande (M. salmoides), black bass de boca pequeña (M. dolomieu) y black bass moteado o manchado (M. punctulatus)), aunque en Europa, que se sepa, sólo se ha introducido M. salmoides y  por otro lado el Eupomotis, en el cual se encuentra la perca sol. 

El género Micropterus se diferencia del Eupomotis, porque tiene el cuerpo más alargado y la boca más grande, siendo así Micropterus un género de mayor envergadura.

La especie de boca grande (Micropterus salmoides) se dividía hasta hace poco tiempo en: Micropterus salmoides salmoides, o especie del Norte, que es la que existe en España y otros países europeos, y la subespecie del Sur o de Florida (Micropterus salmoides floridanus), de crecimiento más rápido y mayores pesos que la primera, siendo frecuente el caso de poblaciones mixtas en algunas zonas donde se produce la hibridación entre ambas. Sin embargo, esta distinción no se considera válida en la actualidad (Calle y Bourguignon, 1996)  

2.2. Descripción.

Se trata de un pez de cabeza fuerte y maciza que alcanza aproximadamente un tercio de la longitud total del cuerpo. La boca es ancha pasándole del nivel de la parte posterior del ojo. La mandíbula inferior un poco más adelantada que la superior, provistas ambas de dientes cortos y curvados hacia el interior. También hay fuertes dientes en los palatinos, que les sirven para hacer inofensivas las espinas de la perca sol y del pez gato cuando los devora. 

Su cuerpo es de gran robustez, algo ovalado y comprimido. En la línea lateral se pueden contar de sesenta y cinco a setenta escamas. 

La primera parte de la aleta dorsal tiene de nueve a once radios espinosos y es más baja que la segunda, sostenida por doce o trece radios blandos. La aleta anal lleva tres radios espinosos antes de los blandos. La aleta caudal es poco escotada y sus dos lóbulos son simétricos. 

El dorso es gris verdoso con manchas color castaño formando hileras en sus flancos altos, los cuales tienen un fondo verde amarillento. El color de las manchas se hace más o menos intenso según la edad, la época del año, el lugar, etc., siendo éstas más intensas en los jóvenes, los cuales poseen unas rayas verticales en sus costados que desaparecen con la edad. La librea presenta una paulatina degradación de color en su parte ventral, pasando de un verde claro en la parte de las aletas pectorales a un verde blanquecino que da paso por último, en la parte central del vientre, a un blanco grisáceo con reflejos plateados. 

En cuanto a sus dimensiones, el peso medio oscila entre uno y tres kilogramos, siendo ejemplares por encima de estos pesos excepcionales, como el actual récord oficial de España, que pesó cuatro kilogramos. Sin embargo, en Estados Unidos el black bass alcanza mayores dimensiones, llegando e sobrepasar los diez kilogramos  en zonas del sur en las que su clima sin invierno permite a los peces alimentarse al mismo ritmo durante todo el año.

2.3. Alimentación.

El black bass es un pez carnívoro que se alimenta de gran variedad de presas de tamaño adecuado, que estén disponibles, aunque se decanta por individuos heridos o enfermos, dado el ahorro de energía que les supone su captura. Básicamente, la mayor parte de su dieta está formada por peces e insectos acuáticos. También se suelen alimentar de ranas y cangrejos cuando existen en su entorno. La ingesta de otro tipo de animal vivo como ratones, topos, serpientes de agua, sanguijuelas o crías de pato son menos frecuentes (Perry, 2000). 

Su técnica  de caza es variable, aunque el acecho es la principal, y se basa en sorprender a su presa en una rápida[2] y corta carrera en la que abre su boca y ensancha sus agallas, creando una succión que conduce irremisiblemente a su presa al interior de su boca; individuos adultos pueden llegar a desplazar hasta tres litros de agua por succión. En caso de no resultar de su agrado o detectar la presencia de un elemento extraño, como sucede con los señuelos de pesca, puede escupirlo rápidamente al revertir el flujo de agua de su boca. El ataque puede darse a cualquier profundidad de la lámina de agua, e incluso en su superficie, dependiendo de la hora del día y la época del año. El canibalismo es frecuente en esta especie, especialmente en aguas donde escasea otra fuente de alimento (Davis y Lock, 1997; Huet, 1998).

 En las primeras etapas de su vida, y tras la eclosión del huevo, las larvas del centrárquido pasan los primeros diez días asimilando las reservas de su saco vitelino; con el agua a 20ºC, este proceso transcurre en 190 horas. Luego, y mientras salen a merodear a capas de agua más altas, siempre custodiadas por el macho, efectúan con zooplancton los primeros ensayos de alimentación independiente. Del zooplancton pasan a devorar microorganismos acuáticos, y transcurrido un tiempo aproximado de 7 días comienzan a dispersarse (Davis y Lock, 1997); esta emancipación los hace comenzar el régimen alimenticio de juveniles, a base de insectos, sanguijuelas, microcrustáceos y larvas de peces. Estudios norteamericanos afirman que los alevines comienzan la ingesta de otros peces cuando han alcanzado alrededor de los 5cm de longitud. Las presas irán cobrando cada vez más talla según el pez va llegando a la madurez.

Por lo general, los alevines se alimentarán cada tres horas, tiempo necesario para que el alimento atraviese el tubo digestivo. Sin embargo, los individuos adultos tienden a comer cada 14-24 horas, dependiendo del tamaño de la presa ingerida. 

Diversos estudios han establecido que el coeficiente nutritivo –relación entre la cantidad de alimento ingerido y crecimiento o aumento de peso referido al kilogramo como unidad- es muy alto para este centrárquido, del orden de 6, prácticamente el doble que el lucio, cuyo valor se ha establecido entre 2,8 y 3,5 (Fernández Román, 1994). 

Por otro lado, sus hábitos alimenticios parecen difíciles de categorizar. La primera razón por la que come es, lógicamente, por satisfacer su hambre. La otra es, aparentemente, un acto reflejo hacia algo que se mueve (Davis y Lock, 1997).         

             2.4. Reproducción y crecimiento.

 El periodo de freza comienza cuando el agua ha alcanzado una temperatura comprendida entre 18 y 24ºC (Lotina y de Hormaechea, 1975; Davis y Lock, 1997; Fernández, 1998; Huet, 1998; Perry, 2000) lo que en la mayoría de las aguas peninsulares viene a coincidir con los meses de Mayo y Junio, aunque en latitudes más meridionales de la Península, la bonanza climática adelanta la freza al principio de la primavera.

 El macho selecciona un lugar poco profundo, que dependiendo de la cobertura y claridad del agua oscila entre los 0,3 y 1,2 m, aunque se han observado nidos a una profundidad superior a los 6 m en zonas de aguas muy  claras (Davis y Lock, 1997). La naturaleza del lecho no es tan determinante como el grado de cobertura, aunque prefieren como frezaderos sustratos de grava o arenosos con algún tipo de cobertura próxima, ya se trate de vegetación acuática o estructuras sumergidas (restos de troncos, grandes piedras, etc). Tras la elección del frezadero, el macho comienza la construcción del nido utilizando su mandíbula inferior y sacudiendo su cuerpo con  rotaciones alrededor del lugar escogido, en forma de pequeña cubeta con un radio similar a la longitud de su cuerpo (entre unos 25 y 38cm), que mantendrá siempre limpio de suciedad. Los machos suelen realizar los nidos en zonas donde no sean vistos por otros machos; así, dependiendo de la cobertura y claridad del agua, puede establecerse una distancia media entre nidos de unos 9 m. En zonas de mucha cobertura,  la proximidad mínima entre dos nidos suele rondar los 4 m de separación, dado que la propia cobertura impide que los machos se vean a esta distancia. El macho guardara celosamente la zona que circunda el nido en un radio aproximado de 1,8m (Davis y Lock, 1997). 

Una vez finalizado el nido, el macho merodea por los alrededores en busca de una hembra madura; comienza así un galante cortejo a la hembra, interrumpido por algún cabezazo del macho que empieza a impacientarse. Pueden darse coléricas luchas entre machos que se disputan una hembra. Cuando la hembra acepta al macho, comienzan a nadar en circulo, frotando sus cuerpos, seguidamente la hembra comienza a poner los huevos, mientras que el macho simultáneamente los fecunda con su esperma. 

Las hembras ponen de dos mil a veinte mil huevos por término medio, según el tamaño del pez; podría asumirse que desova de cuatro mil a quince mil huevos por kilogramo de peso de la hembra, lo que supone aproximadamente un 10% de su peso corporal. Las hembras más grandes suelen tener el mayor número de huevos y por lo tanto mayor alevinaje, sin embargo tienen una tasa menor de número huevos por unidad de peso del pez. En ocasiones, las hembras no depositan todos los huevos en el mismo nido sino que reservan parte de la puesta para depositarla en otro. También es frecuente que un macho fecunde los huevos de varias hembras (Davis y Lock, 1997). 

Los huevos tienen un diámetro que oscila entre 1,5 y 2,5 mm, y están recubiertos de una sustancia adherente que les permite fijarse al sustrato (Huet, 1998).

Transcurrida la fecundación, proceso que puede durar varios días, los huevos depositados en el nido se aglutinan en una masa compacta que se adhiere al sustrato del mismo. El tiempo de incubación depende de la temperatura del agua, siendo el tiempo normal de una a dos semanas, pudiendo reducirse si el agua sobrepasa los 20ºC (Unos 140ºC x día).  

Una vez finalizada la puesta, la hembra permanece en el nido como máximo un día, después lo abandona y busca aguas más profundas para reponerse. El macho permanece en el nido hasta que los alevines han alcanzado un tamaño medio entre los dos y tres centímetros, proceso que dura unas dos semanas o más, dependiendo de la temperatura del agua, (Davis y Lock, 1997; Perry, 2000); hasta entonces se encargará, mediante sacudidas con la cola, de limpiar y oxigenar constantemente la puesta, así como de proteger a la prole de la acción de depredadores. Durante este periodo el macho no se alimenta, sin embargo el celo con el que vigila el nido le hará atacar, de manera violenta, a cualquier depredador que amenace su prole. A partir de que los alevines alcanzan la longitud mencionada (2-3 cm), deberán cuidarse por sí mismos ya que será su propio progenitor quien cambie de actitud y comience a devorarlos si no se ponen a salvo. A pesar del cuidado que la especie ejerce sobre las puestas, hay que destacar que, en condiciones naturales, la mayoría de ellas se pierden bajo la acción de depredadores, como la perca sol, ya que el macho es incapaz de controlar por completo a los mismos. Otro efecto negativo en el éxito de las puestas es un descenso de la temperatura del agua por debajo de los 15ºC; si esto sucediera el macho podría abandonar el nido volviendo a aguas más profundas, quedando la puesta a merced de los depredadores. Como ya se ha comentado, un descenso brusco del nivel hídrico del embalse en época de freza también afecta de manera importante al desarrollo de la misma, ya que podrían perderse las puestas al quedarse sin agua que las cubra (Kramer y Smith, 1962, citado en Summerfelt, 1993). Por tanto, parece obvio que la tasa de supervivencia es pequeña, podemos decir que el número de ejemplares que llegan a los 25 cm de longitud por nido medio (2.000-12.000 huevos), es de 5 a 10 (Esperanza, 1999).  

El crecimiento del black bass está claramente influenciado no sólo por la temperatura sino por la alimentación, es decir, el crecimiento de un individuo es directamente proporcional a la cantidad de alimento de talla adecuada que tenga disponible, y por tanto, dependerá directamente de la masa de agua en la que se encuentre. Así, en zonas de alimento escaso y alta competencia entre individuos, el reclutamiento del black bass no sobrepasa los 5 cm de longitud en su primer año, mientras que en otras aguas con menos densidad de peces y ricas en alimento, ese mismo reclutamiento podría alcanzar los 30 cm (6 veces la longitud y 300 veces el peso que para el caso anterior) en su primer año (Ogilvie y Eisenbeis, 1967). Según Perry (2000) y Fernández (1998) el crecimiento del black bass, en condiciones naturales normales, es rápido durante el primer año de vida, alcanzando un peso entre 15 y 50 gramos y una talla de 7 a 15 centímetros. El desarrollo posterior es muy variable, ya que el black bass no deja de crecer durante toda su vida, dependiendo fundamentalmente de las aguas donde habite y de las posibilidades de alimento que disponga. En condiciones normales, a los dos años habrá duplicado su peso y talla; a los tres alcanza los treinta y cinco centímetros y un peso aproximado de quinientos gramos, llegando así a la madurez sexual; a los cuatro rondará los cuarenta centímetros y los dos kilogramos; a los siete llega a los cincuenta centímetros pasando los tres kilogramos de peso; y sobre los diez años, cuando alcanza su límite aproximado de vida, pasa los sesenta centímetros y más de cuatro kilogramos de peso. 

La especie presenta una diferencia de crecimiento y tamaño entre sexos. Las hembras son de mayor tamaño y al llegar a la madurez sexual, presentan un crecimiento más rápido que los machos; mientras que las hembras, por lo general, superan los 4 kg de peso, los machos rara vez superan los 2 kg. Se tiene constancia de ejemplares excepcionales capturados en Estados Unidos siendo el mayor, una hembra de 10,09 Kg. perteneciente a la subespecie floridanus, capturado en 1932 en el lago Montgomery (Georgia).

            2.5. Hábitat.

 El black bass vive en aguas más bien cálidas, tranquilas o estancadas, y más concretamente en zonas que ofrezcan algún tipo de cobertura como vegetación rípicola, vegetación sumergida, restos de troncos muertos, grandes piedras, etc. La cobertura, y en concreto la vegetación sumergida tras la inundación del terreno que ofrezca un embalse es fundamental para el desarrollo de la población de black bass, pues esta les proporciona protección y alimento; existe una correlación directa entre el grado de cobertura por vegetación sumergida que presenta un embalse y el reclutamiento anual de black bass (Aggus y Ellliott, 1975; Shirley y Andrews, 1977 cit. en Summerfelt, 1993). 

 La temperatura del agua influye sobremanera en la actividad del pez, aletargándolo en el fondo con las bajas temperaturas invernales (periodo de hibernación), sobre todo  los individuos menores, o activándolo cuando el agua ronda los 20ºC, provocando una apertura desmesurada de apetito. El rigor de las temperaturas estivales hace bajar su actividad, pero sin llegar al extremo del invierno. Es por ello por lo que en climas suaves sin invierno, el black bass no detiene su crecimiento en todo el año. En definitiva, necesita un régimen cálido de temperatura del agua en el que se asegure como mínimo una estación en la que se alcancen los 18ºC en las aguas donde habite. 

Otra variable sobre la calidad de las aguas es la cantidad de oxígeno disuelto. Parece ser que el black bass tiene preferencia por concentraciones que oscilan entre ocho y doce partes por millón. Sin embargo, no se puede considerar como una regla absoluta, pues aguas con bajo oxígeno disuelto pueden estar repletas de peces, bien porque en ellas la alimentación sea abundante o por otras causas desconocidas. 

Por otro lado, científicos estadounidenses han investigado como variable el pH del agua, tratando de encontrar en este factor un indicador más importante en la conducta del centrárquido que la temperatura o el oxígeno disuelto en la misma. Se ha encontrado, por experiencias diversas, que aquellas zonas de la masa de agua que tienen un pH comprendido entre 7 y 7,9, es decir, entre neutras y ligeramente alcalinas, son las más adecuadas para el desarrollo de este pez. El índice de acidez o alcalinidad de las aguas está sujeto a diversos factores, como la naturaleza de la cuenca, si es caliza será alcalina, en tanto que las silíceas son ácidas; la lluvia, por ejemplo, que suele llevar CO2 disuelto, hace el agua más ácida, en tanto que la fotosíntesis de las plantas, que se produce cuando la insolación es fuerte, la convierte en alcalina (Fernández Román, 1994).  

La geometría de las orillas y su relación con la freza, es otra variable importante a la hora de valorar un hábitat determinado, especialmente embalses. Las orillas pobres en vegetación y de exposición directa al viento dominante representan un hábitat  impracticable para la freza de peces realizadores de nido como el black bass; por tanto, embalses de orillas irregulares, como el que muestra la figura nº 1, presentan una mayor proporción de hábitats resguardados que son adecuados para la freza de estos peces (Summerfelt, 1993).

 

Figura nº 1: Detalle de la geometría irregular de orillas adecuada para la freza del black bass en ecosistemas lacustres.

 

                                             

Fuente: Summerfelt (1993)

 

En definitiva, cualquier masa de agua calma, con temperatura cálida, no demasiado ácida y con suficiente oxígeno disuelto y cobertura sumergida, así como orillas resguardadas, será un hábitat potencial para el adecuado desarrollo de la especie.

2.6. Origen y distribución.

 Aunque en la actualidad el black bass se encuentra extendido en todas las cuencas de Estados Unidos, lo cierto es que este hecho es relativamente reciente, poco más de un siglo, pues originariamente, sólo se encontraba limitado a la zona de los Grandes Lagos, el Río Rojo, algunos ríos de Carolina del Norte, Florida y el norte de México.

 Los primeros contactos datan de principios del siglo XIX, cuando las tribus de indios que habitaban las florestas del sur de Canadá hablaban de un pez llamado achigán [3] vocablo que se traduce como feroz. En el año 1825 se facilitó el paso de este pez a través de las montañas rocosas de Alleghanys, el canal de Eire y el río Hudson. Poco después era repoblado el Potomac y, de forma natural, el black bass comenzó a extenderse por la cuenca del Mississipi. Comenzó una auténtica carrera por extenderlo a todo el territorio estadounidense y durante la década de 1860 se produjeron innumerables repoblaciones oficiales que dieron como resultado la proliferación del centrárquido por todo el país. Este interés de las autoridades por introducir el black bass por todo el territorio es debido a la gran aceptación que tuvo entre los pescadores deportivos convirtiéndolo en el pez más popular y favorito, llegándose a apodar como The King of the Waters -El Rey de las Aguas- (Vanson y Llatjós, 1980). 

Pocos han sido los peces que se han introducido de forma artificial en puntos tan distantes del globo como pueda haberse hecho con el black bass. 

En el caso de Centroamérica y América del Sur, se ha desarrollado perfectamente en Cuba y Puerto Rico a partir de las primeras repoblaciones efectuadas en 1915. En 1926 fue introducido en Brasil, y en 1950 en Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras y Panamá. 

El presidente norteamericano T. Roosevelt ofreció black bass a la Asociación de Pescadores de Kenia en 1910, pero la introducción no se produjo hasta el año 1928. Desde entonces ha sido aclimatado en las aguas de dieciséis países africanos, en algunos casos con éxito notable, como en Marruecos y Kenia. 

En Hawai se realizaron las primeras repoblaciones en 1897; en Filipinas en 1907, y en Japón en 1925, país donde la pesca con caña es el único procedimiento autorizado para su captura. Existe asimismo en Tailandia, Vietnam, Hong Kong y Singapur. 

En Nueva Zelanda, aunque las autoridades han considerado su introducción, no la han permitido por la incidencia que podría tener sobre las poblaciones autóctonas (Fernández Román, 1994). 

El continente europeo, por su parte, no quedó al margen de la expansión del centrárquido y a partir de 1800 se suceden las introducciones en Alemania y Polonia con destino a la piscicultura dada su calidad gastronómica. Las sueltas en medios naturales se suceden en 1877 en Francia y Bélgica, en 1879 en Reino Unido y en 1888 en Alemania (Vanson y Llatjós, 1980). Desde entonces se ha introducido, con mayor o menor éxito, en más de veinte países europeos, como Austria, Bélgica, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Italia, Polonia,  España, Portugal y Rusia, entre otros. 

En España fue en 1955 cuando el Ingeniero de Montes D. Emilio Gutiérrez Calderón dirige las primeras sueltas piloto  en la laguna de Las Lavanderas (Cáceres), y en el embalse de Águeda (Salamanca). Los peces eran procedentes de la famosa piscifactoría de Aranjuez, y a su vez habían sido importados desde Francia. En Andalucía las primeras sueltas datan de 1956 en el embalse de La Jarilla (Sevilla), y en Córdoba su primera introducción fue en el embalse de la Breña en el año 1965 (Vanson y Llatjós, 1980). Desde entonces, y hasta hoy, el black bass se ha introducido en todas las aguas calmas continentales de la península Ibérica, salvo en las de la Cornisa Cantábrica consiguiéndose desde hace tiempo importantes capturas tanto en cantidad como en peso, dada la perfecta aclimatación de la especie a nuestras aguas, así como el gran interés que ha despertado entre los pescadores deportivos de nuestro país.

 

3.      ASPECTOS ECOLÓGICOS.

Como se ha comentado, los requerimientos ecológicos del black bass se acercan a los que ofrecen las aguas lentas y cálidas, especialmente embalses que es donde la especie muestra una mayor presencia y desarrollo tanto en las aguas de Andalucía como en las del resto de España.  

Su presencia en cursos fluviales donde habiten ciprínidos autóctonos como la boga (Chondostroma polylepis) o el barbo (Barbus bocagei) es discutible, y podrían justificarse medidas de gestión que limitasen  su expansión natural en este tipo de hábitats. Sin embargo, su presencia en la mayoría de nuestros embalses  de aguas cálidas está más que justificada y lejos de suponer una amenaza para el ecosistema dulceacuícola ayuda a su conservación y mejora.  

La importancia ecológica del black bass en los ecosistemas de los embalses se basa en los siguientes puntos. 

A) El carácter depredador del black bass, las características de su dieta y sus particularidades anatómicas, le permiten alimentarse de especies muy dañinas para el hábitat lacustre como son las especies perca sol o pez sol (Lepomis gibbosa) y el cangrejo rojo o americano (Procambarus clarkii), ambas introducidas y que debido a su rusticidad y capacidad reproductora han llegado en ocasiones a ser considerados como una plaga. De hecho, una buena población de black bass en un embalse es la única y mejor  garantía para establecer el necesario control natural sobre las especies anteriores.

 B) La escasa presencia de ciprínidos autóctonos como la boga (Chondostroma polylepis) o el barbo (Barbus bocagei) en gran parte de los embalses andaluces no es imputable directamente a la presencia del black bass en los mismos, sino que la propia naturaleza hidrológica del mismo merma sus posibilidades de expansión poblacional, al constituir una barrera en la necesaria migración reproductora natural de estos ciprínidos, lo que ocasiona la baja tasa poblacional que normalmente padecen. Por otro lado, existen numerosos ejemplos de embalses andaluces en los que existen buenas poblaciones de black bass y barbo cuando la obra hidráulica no limita la migración reproductora de éstos.

C) Con respecto al género Carpa, ciprínido exótico frecuente en la mayoría de nuestros embalses, hay que decir que la presencia del black bass es fundamental para controlar la población de este género piscícola. Las carpas, en ausencia de depredadores y en estos ecosistemas protagoniza explosiones demográficas (dada su alta tasa reproductiva y rusticidad) convirtiéndose así en población  dominante y prácticamente monoespecífica. En estas circunstancias, tienden a fomar poblaciones demasiado desequilibradas hacia los estadíos juveniles y con tendencia a la degeneración genética, lo que sin duda perjudica la calidad ecológica del embalse. Sin embargo, en los embalses donde el black bass es abundante, suele existir buena población de carpa con abundancia de grandes reproductores que escapan a la predación por sus mejores características genéticas (Manns, 1995; Perry, 2000). También es importante resaltar la idea de que una proliferación desmedida del género Carpa contribuye al empeoramiento de la calidad del agua de muchos embalses, en los que el continuo deambular de estos peces sobre los fondos cenagosos origina el enturbiamiento del agua y un aumento de la materia orgánica en suspensión, con el riesgo de una rápida eutrofización de las aguas, acrecentada además por el consumo de oxígeno que estas grandes poblaciones de peces requieren (Coll, 1997).

D) La población del género Carpa y perca sol, ejercen una predación sobre las puestas en forma de huevos del black bass. Siempre que la población de carpas y perca soles esté regulada por la de depredadores, la predación de aquellas sobre las puestas de éstos es considerado como un mecanismo de regulación natural de las poblaciones que no compromete el desarrollo poblacional de los depredadores (Davis y Lock, 1997; Perry, 2000). El control poblacional sobre el black bass, lo ejercen, además de los comedores de puestas, su baja tasa reproductora relativa, su bajo índice de supervivencia, sus mayores exigencias ecológicas y la pesca deportiva ordenada.  

E) Las características físicas, hidrológicas y climáticas de los embalses de aguas calidas en Andalucía constituyen un hábitat antropizado en el que la limitada diversidad piscícola que ofrecen incluye necesariamente al back bass en la cima de la pirámide alimenticia, formando parte de la biodiversidad del ecosistema, y asegurándose la misma mediante la presencia de poblaciones estables de esta especie que ayuda a mantener el equilibrio en estos ecosistemas artificiales. De esta manera queda constituido un equilibrio en la dinámica poblacional del embalse, que aunque relativamente frágil, dado el medio altamente antropizado en el que se desarrolla este equilibrio, puede mantener de manera aceptable un cierto grado de diversidad íctica, lo que implica mayor calidad del medio acuático y ambiental.   

Por tanto consideramos ecológicamente justificada la presencia de poblaciones estables de black bass en embalses de aguas cálidas donde forman parte del equilibrio poblacional de estos ecosistemas. 

La regulación de la pesca deportiva del black bass se hace necesaria en estos escenarios con el fin de mantener el equilibrio citado. Permitir la sobrepesca indiscriminada sobre la especie sólo conseguiría reducir el nivel poblacional y perder el equilibrio interpoblacional del embalse, favoreciendo la proliferación de especies indeseables como cangrejo americano y perca sol.  De hecho, Anderson (1984) afirma que la población de black bass en embalses abiertos al público sin medidas de regulación, suele estar un 50% por debajo de su máximo valor potencial.

4.      ASPECTOS SOCIOECONÓMICOS

   l auge que la pesca deportiva está teniendo en los últimos años ha consolidado a este deporte como un sector importante dentro del ocio y la recreación en contacto directo con la naturaleza. El cada vez más abundante número de licencias de pesca, así como el de pescadores altamente experimentados, ha creado una demanda que, a su vez, ha generado un importante mercado, cubierto mediante un número cada vez mayor de empresas vinculadas directa e indirectamente al sector. Este hecho ha supuesto la creación de numerosos puestos de trabajo, así como la generación de una riqueza muy dependiente del estado de conservación de la pesca deportiva. Estamos hablando de empresas importadoras, distribuidoras y de venta y reparación de productos relacionados con la pesca deportiva como material de pesca y embarcaciones, servicios de viajes y guías de pesca, alquiler de equipos y embarcaciones, prensa y bibliografía especializada, así como el sector dedicado al turismo rural con servicios de hostelería y restauración en los que gran parte de su clientela son pescadores deportivos.  

 Dentro del desarrollo de este mercado, la pesca deportiva del black bass tiene una importancia extraordinaria, de hecho ha sido la impulsora de la comercialización de embarcaciones específicas y una enorme variedad de material de pesca especializado, que ha abierto un canal de distribución de productos procedentes de Estados Unidos, así como la creación y consolidación de empresas españolas fabricantes de este tipo de productos. Andalucía, al contar con numerosos escenarios de pesca de black bass de gran interés, no ha sido ajena a este desarrollo, contando con un importante sector dedicado al mercado antes descrito.

Por lo tanto, existe todo un sector económico vinculado y totalmente dependiente de la pesca deportiva, en muchos casos íntimamente relacionada a una región geográfica, generalmente en el entorno rural (aunque el pescador más tecnificado resida, por lo general, en los núcleos urbanos principales), sobre el que existe un tramo de río salmonícola o un embalse de importancia piscícola como es el caso de la pesca deportiva de black bass en numerosos embalses de nuestra geografía.

 Por otro lado, esta nueva oferta de pesca generada ha impulsado, en un número cada vez más creciente de pescadores, el desarrollo de una conciencia general con respecto a la práctica de la pesca deportiva, sobre todo en aguas continentales. Esta conciencia, que ha revolucionado la manera de entender este deporte, está basada en dos puntos fundamentales:

-                    El disfrute de la pesca deportiva no reside en llevar peces a casa, sino en el hecho de conseguir capturarlos, máxime cuando muchas de estas piezas no serán aprovechadas gastronómicamente. Por ello, y dada la relativa fragilidad de los ecosistemas dulceacuícolas, donde perturbaciones como la sobrepesca pueden ocasionar daños irreparables, el pescador adquiere el compromiso de liberar con vida todas, o la mayoría de las piezas capturadas, para de esta manera minimizar el daño que la pesca indiscriminada, fruto de una inadecuada conciencia y falta de regulación, esta ocasionando en la mayoría de las aguas continentales.

-                    El pescador deportivo, por medio de la actividad de la pesca deportiva, se siente y está muy integrado en el entorno natural en el que practica su afición. Este aspecto tiene una serie de implicaciones inmediatas como son el respeto y cuidado del entorno (aguas, orillas, lechos, vegetación, fauna, etc).

De esta manera, los pescadores deportivos concienciados con los aspectos anteriores tienen un carácter marcadamente conservacionista con relación a las especies piscícolas y el medio ambiente en general. Además, estos pescadores, apoyados generalmente por Sociedades de Pesca Deportiva, la Federación Española de Pesca y Casting, con sus delegaciones territoriales, y revistas especializadas, son protagonistas de numerosos ejemplos de campañas de concienciación ciudadana, recogida de firmas, presentación de propuestas a la Administración, limpieza voluntaria de cauces, etc, que dejan claramente definida y consolidada la mentalidad antes señalada.

 Esta conciencia, cada vez más difundida y arraigada entre el colectivo de pescadores, que buscan un ocio de mayor calidad, lo que supone mejores y más abundantes capturas por jornadas de pesca, vería con buenos ojos medidas protectoras que significaran el cuidado y florecimiento de las poblaciones piscícolas que son, en esencia, la base de su actividad recreativa.

Por último, destacar la demanda creciente de ofertas de ocio, dentro del medio natural, que la población andaluza y de Europa en general está requiriendo. Esta demanda está favoreciendo el impulso de la gestión del monte para uso recreativo, dada la búsqueda que las poblaciones urbanas realizan hacia un ocio de calidad, integrado en el medio ambiente y a la vez respetuoso con el mismo. La pesca deportiva, y concretamente la del black bass, dada su enorme popularidad, se convierte en una clara alternativa de ocio en la que se pueden integrar participantes de todos los sectores de la población independientemente de su estatus económico, social y edad. De hecho, en muchas zonas, la pesca del black bass constituye una más que aceptada alternativa al típico ocio juvenil de fin de semana vinculado a la nocturnidad.

Es por tanto un hecho indiscutible que la pesca de esta especie tiene una considerable importancia social en nuestra comunidad, la cual debe ser tenida en cuenta a la hora de tomar medidas que comprometan el futuro de la calidad de sus poblaciones piscícolas.

5.      SITUACIÓN ACTUAL DE LAS POBLACIONES DE BLACK BASS EN ANDALUCÍA.

No se conocen estudios técnicos sobre la situación de las poblaciones de black bass en Andalucía salvo el de López, 2001 realizado para el caso concreto del embalse de San Rafael de Navallana (Córdoba) que mostró un bajo y desequilibrado nivel poblacional de black bass para el embalse motivado por la sobrepesca.

 La observación y comunicación personal con pescadores de las ocho provincias andaluzas apuntan a un retroceso en las poblaciones de black bass de embalses que soportan una gran presión de pesca, así como en aquellos que por motivos de aprovechamiento hidráulico ven descender su nivel hidrológico en la época de freza del pez. Hay que tener en cuenta que en embalses que permanecen abiertos al público y no cuentan con medidas de protección de la especie black bass (cupos de captura limitados, aumento de la talla mínima, veda en época de freza), las poblaciones de esta especie se encuentran al 50 % de su potencialidad (Anderson, 1984).

De esta manera, consideramos que la actual falta de medidas de regulación sobre el aprovechamiento de la especie piscícola black bass en Andalucía conduce a una reducción de los efectivos de estas poblaciones en los embalses,  que sigue sin resolver la presencia de especies alóctonas en nuestras aguas ya que esta regresión supondría, como se ha dicho, el avance de otras especies exóticas (perca sol, cangrejo rojo) y altamente dañinas que comparten su hábitat, poniendo en peligro la diversidad existente. Este cambio en la ictiofauna de nuestros embalses les resta un gran interés no sólo ecológico sino también socioeconómico al  devaluarlo como escenario de pesca deportiva lo que, en la mayoría de los casos, incide negativamente en sectores económicos de las comarcas bañadas por los mismos, además de restar posibilidades de ocio a sus usuarios.

6.      SITIACIÓN LEGAL EN OTRAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS.

La nueva realidad piscícola en todo el territorio nacional ocasionada, entre otros aspectos, por la construcción de nuevos embalses y la proliferación de nuevas especies ha originado cambios en la demanda de los pescadores deportivos que encuentran en el aprovechamiento de la especie black bass una de las principales modalidades de pesca deportiva continental.

Esta nueva realidad, unido al número creciente de pescadores comprometidos con la conservación de los recursos naturales han motivado que las Administraciones Públicas de varias Comunidades Autónomas hayan decidido apostar por la protección de estas especie en aquellas zonas (generalmente embalses) donde la existencia de poblaciones estables y abundantes de black bass generan beneficios ecológicos y socioeconómicos. Esta protección está articulada en forma de normativas y órdenes específicas así como en algunos casos Leyes de Pesca propias.

 

La forma de protección específica para esta especie abarca desde la normativa generalista aplicable a todas las masas de agua de la Comunidad en cuestión hasta los Planes Técnicos de Pesca aplicables a una masa de agua concreta que coincide con un determinado embalsen el que la riqueza de la población de black bass y su importancia como escenario de pesca lleva a regular su aprovechamiento mediante la figura de un acotado gestionado, la mayoría de las veces, en régimen de concesión por una sociedad de pescadores acreditada.

 

Las disposiciones más comunes empleadas en otras Comunidades Autónomas para la protección del black bass son el establecimiento de cupos de captura limitados, tallas mínimas de captura que rondan los 25 cm  y respeto de la época de freza de la especie, generalmente obligando a practicar la pesca sin muerte en los meses de reproducción de la especie. En los Cotos de Pesca de Black Bass las medidas de protección son más estrictas, existiendo zonas donde sólo puede practicarse la pesca sin muerte u otras donde las tallas mínimas ascienden a los 35 cm y el cupo de capturas ronda los tres ejemplares de talla mínima del coto por pescador y día.

 

La tabla nº 1 muestra, a modo de resumen, la normativa especifica para la protección del black bass en diversas comunidades autónomas.

Tabla nº 1: Medidas de protección sobre la especie black bass (Micropterus salmoides) en otras C.C, A.A. de España.

 

 

COMUNIDAD AUTONOMA

MEDIDAS DE PROTECCIÓN DE LA ESPECIE BLACK BASS

(Micropterus salmoides)

 

CASTILLA LA MANCHA

 

Talla mínima legal de pesca 23 cm

Pesca sin muerte durante la época de freza de la especie (15 abril – 15 junio)

 

 

 

CASTILLA LEON

 

Talla mínima legal de pesca 25 cm

Cupo de capturas: 5 ejemplares por pescador y día

Embalse del Burguillo: Se prohibe la pesca de la especie durante su época de freza

(1 mayo- 30 junio)

 

 

 

 

 

VALENCIA

 

Talla mínima legal de pesca 25 cm

Pesca sin muerte durante la época de freza de la especie (1 abril – 31 mayo)

Cupo de capturas resto del año: 6 ejemplares por pescador y día

Embalse de Cortes II: Talla mínima 35 cm y cupo de capturas de 4 ejemplares por pescador y día.

 

 

 

 

 

MADRID

 

Talla mínima legal de pesca 21 cm

Veda durante la época de freza de la especie (1 mayo – 30 junio) pudiéndose practicar la pesca sin muerte con equipos de pesca a mosca los primeros y últimos 15 días del periodo.

Cupo de capturas resto del año: 7ejemplares por pescador y día

 

 

CATALUÑA

 

Talla mínima legal de pesca 21 cm

 

 

 

ARAGÓN

 

Talla mínima legal de pesca 21 cm

Embalse de Mequinenza: Talla mínima 35 cm y cupo de capturas de 3 ejemplares por pescador y día.

 

 

 

LA RIOJA

 

Talla mínima legal de pesca 21 cm

Cupo de capturas: 10 ejemplares por pescador y día

 

 Fuente: Elaboración propia (2002)

 

Nota: La captura y suelta en época de freza para esta especie obliga, por requerimientos biológicos de la misma y criterios técnicos de gestión, a realizarla de manera inmediata y en el mismo lugar de captura, además de una manipulación cuidadosa de los peces.


7.      ANALISIS DE LAS PRINCIPALES MEDIDAS DE PROTECCIÓN.

  

A continuación se analizan la importancia y los criterios técnicos seguidos que justifican la eficacia y por tanto el empleo de estas medidas de protección sobre la especie piscícola black bass.

 

7.1.            Tallas mínimas de captura.

 

Se entiende, en general, por talla mínima a la longitud, medida desde el extremo más prominente de la boca al final de la aleta caudal del pez, a partir de la cual la captura se convierte en legal.

La bibliografía norteamericana especializada asegura que el establecimiento de tallas mínimas para el black bass ha sido una medida muy efectiva para la recuperación de las poblaciones de muchos lagos y embalses, donde la población tiende a aumentar sustancialmente y desarrollar un equilibrio poblacional después de la regulación mediante tallas mínimas (Novinger, 1983); se recomienda en zonas donde, como ocurre en la mayoría de embalses de Andalucía, la extracción anual es alta o donde el reclutamiento anual es bajo (Novinger, 1983; Anderson, 1984; Noble y Jones, 1993).

El valor de la talla mínima fijada es otro aspecto importante a discutir.

Diversas experiencias con diferentes tallas mínimas de captura para el black bass en aguas norteamericanas han arrojado resultados satisfactorios tras la instauración de las mismas.  Anderson (1974), describe los resultados de un estudio realizado en un embalse norteamericano (Beaver Reservoir) tras establecer tres  tallas mínimas diferentes: 33cm (13 in.), 39,4 cm (15,5 in.) y 45,7 cm (18 in.). La tabla nº 2 muestra los resultados de este estudio referido a individuos pertenecientes a las clases de edad II y siguientes, que para el caso concreto del embalse son individuos a partir de los 15,24 cm de longitud.

Tabla nº 2: Resultado del estudio realizado en el Embalse de Beaver (E.E.U.U.) para el empleo de diferentes tallas mínimas de captura sobre la especie black bass (Micropterus salmoides).

 

 

Talla mínima

 

Biomasa

(kg/ha)

 

Producción

(kg/ha)

Extracción Potencial

Capturas totales

Peso medio ejemplar

(kg)

 

Peso

(kg/ha)

Peso

(kg/ha)

Capturas

Extracción

ninguna

9.64

8.85

14

8.85

14

8.85

0.589

0.589

33 cm

15.35

12.21

10

10.42

32

14.8

0.589

0.99

39.4 cm

22.2

14.9

7

10.64

45

32.72

0.68

1.49

45.7 cm

29.6

16.81

5

10.08

53

44.72

0.81

1.95

 

Fuente: Elaboración propia  (2002), según Anderson (1974)

 Como puede observarse, el empleo de tallas mínimas en el manejo de poblaciones de black bass en grandes embalses, supone un aumento sustancial de la biomasa y de la producción del número de individuos. Además, desde el punto de vista de la pesca deportiva, la disminución de la extracción se ve compensada con un aum